Sobre esta cifra base, se aplican unos factores multiplicadores, que forman el llamado “Índice de Empresa”:
– Hasta un veinte por ciento, en cualquier caso.
– Hasta un cincuenta por ciento, en función de su personal técnico (por titulación y experiencia), en relación con el volumen medio de obra o servicios ejecutado en el quinquenio o trienio.
– Hasta un setenta por ciento, en función del valor de su parque de maquinaria, así como del promedio de sus alquileres, también en relación con el volumen medio de obras o servicios ejecutados en el quinquenio o trienio, según el caso.
– Hasta un ochenta por ciento, en función de la relación entre la media aritmética de sus Fondos Propios en los últimos tres años y el volumen medio de trabajos ejecutados en el quinquenio o trienio.
Como puede verse, la primera cifra puede verse incrementada hasta en un trescientos veinte por ciento, aunque existen limitaciones que impiden obtener clasificaciones elevadas con importes pequeños. Por lo general, un índice del 2,8 es el que permite una mayor ampliación de la cifra básica realizada.






